• Es verdad, una triste verdad, que el sistema político ha concedido privilegios a ciertos periodistas que han estado dispuestos a tomarlos, o servirse de ellos, para vivir y medrar, y para desertar de sus deberes sociales.
  • Hablar de ética entre los periodistas es como mencionar el cilindro: casi todos afirmarían que lo pueden tocar, pero no muchos se ofrecerían de voluntarios para cargar con él.
  • El periodista por naturaleza es un ser social activo: no se deja hundir en la pasividad como otros sectores sociales porque en cierta forma él es un líder.
  • En realidad, nada nos acerca más al ridículo que pavoneamos con la idea de que ya lo sabemos todo y que nada ni nadie nos puede enseñar algo nuevo, interesante y útil para hacernos mejores practicantes de un oficio. Quienes creen haber llegado a la cumbre y piensan que se podrán instalar en ella un largo tiempo, son los que están exactamente en vísperas de comenzar su decadencia profesional.
  • El periodista debe fijarse como inspiración o como lema el ser distinto y mejor en cada amanecer.
  • No hay enemigo más peligroso que la secreta fraternidad de los mediocres, pues su primera consigna es destruir a los que no son como ellos.
  • Sólo el respeto a uno mismo y el haber confirmado una vocación en la concreta realidad de las pruebas cumplidas, puede dar fortaleza para aceptar el reto de la mediocridad y para vencerla, para humillarla, para aprender a despreciarla.
  • Contra todo tipo de frustraciones, que es muy común en el quehacer informativo, uno debe estar blindado. Creo que los periodistas no aramos en el mar: por lo regular algo queda, siempre hay un efecto multiplicador.
  • Un luchador social, como lo es el periodista, jamás debe sentirse solo, pues siempre hay otras personas que están junto a él, y a veces lo ignoramos por completo.
  • Meditemos sobre cuáles son las responsabilidades —moral, social, ética, política— del periodista y admitamos que sólo aquel que reconozca y cumpla con ellas, tendrá derecho a pedir una oportunidad de demostrar que es digno de llamarse libre.
  • Ni siquiera en el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y la destreza. Imagino a uno de esos auténticos reporteros en pleno tránsito de esta vida a la otra y lamentándose así para sus adentros: “Hoy he descubierto algo importante, pero ¡lástima que ya no tenga tiempo para contarlo!”.
  • El periodismo es fundamentalmente una misión de servicio público, entendido éste en el más alto sentido de la palabra.
  • No entiendo un periodismo sin ideales. Ni el reporterismo, ni la entrevista, ni el reportaje, ni el artículo, ni la crónica, ni el editorial, ni mucho menos géneros de tan comprometido ejercicio como la columna, pueden llevarse a cabo sin un ideal. ¿Cuál es ese ideal? Servir a nuestro país con los recursos del periodismo.
  • Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos.
  • Privilegio es que nos lean los campesinos, los obreros, los estudiantes, las amas de casa y manifiesten interés en lo que hacemos. Privilegio es haber nacido en México y tener en las manos una oportunidad real de servicio. Privilegio es recibir la injuria del cacique, la amenaza y la calumnia como respuesta a una denuncia escrita, firmada y publicada.
  • El periodista no termina de hacerse. Nuestro perfeccionamiento es brega cotidiana. Hasta el último día de nuestra existencia estaremos transformándonos. Es un mentiroso ególatra el que afirme que ya alcanzó la cumbre de su perfección y que desde ahí va a ejercer el magisterio sobre inferiores que lo rodean, o que a su torre de marfil no puede llegarle una sola amonestación, un solo señalamiento de imperfecciones.
  • En los propios periódicos es donde verdaderamente se protege y acrecienta la libertad de prensa o donde se le falsifica, se le disminuye o se le niega.
  • Ya es tiempo de que abiertamente se diga que la sociedad no tiene por qué apoyar a periodistas que han desertado de sus deberes esenciales y de sus compromisos frente a la misma sociedad, cuya inteligencia ofenden con un producto generalmente de baja calidad ética, y cuyo sentido de justicia violentan con la calumnia, la injuria, la extorsión y la grosera alabanza bajo estipendio.
  • El periodista es un ser social activo. Puede decirse que en alguna medida ejerce un liderazgo social. Aun no proponiéndoselo, el periodista influye sobre las circunstancias, los hechos, las conductas políticas, sociales, económicas de su país.
  • Del mismo modo como se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, podría extenderse el argumento hasta probar que las sociedades labran para sí mismas su propia clase de profesiones, oficios y prácticas que más influyen en el desarrollo de la propia sociedad. Y pocas actividades más determinantes en este aspecto que el periodismo.
  • De un modo cierto, la ruta del mejor periodista es el autodidactismo. Esto es válido aun para aquellos, repito, que ostentaran por ahí un diploma universitario. En ninguna actividad profesional como la nuestra es exacto aquello de que hay profesionales sin título y títulos sin profesionales.
  • Ejercer el periodismo como actividad elitista cuya influencia se derrama a capricho sobre el cuerpo social, es supremo pero intolerable egoísmo.
  • Nuestra única justificación está en participar, con aptitud y entrega, en la tarea de construir la nueva sociedad civil a la que debemos encaminarnos todos, so pena de producir, a plazo dramáticamente cercano, una crisis nacional, con dimensiones de catástrofe histórica.
  • Quienes creen haber llegado a la cumbre y piensan que se podrán instalar en ella un largo tiempo, son los que están exactamente en las vísperas de comenzar su decadencia profesional. Las cumbres en el ejercicio periodístico son tan agudas como la punta de una bayoneta. Por tanto es recomendable bajarse inmediatamente de ahí para continuar el áspero camino.
Estás leyendo: Blog: lapidiarium

No está habilitada la opción de comentar en esta nota.

  • Facebook
  • Twitter

Enlaces