La herencia de Campobello

 

Juan Bautista

 

  • Sirvientes, funcionarios,”artistas” y mazahuas, los beneficiarios.
  • Su casa de descanso en Ecatepec, habitada desde 1968 por “sirvientes.“
  • Una carta a mano de Nellie”, me respaldan en la ocupación de la casa, dice Olivia Cárdenas en entrevista exclusiva.
  • Virginia Tecich de Fuentes León, otra de las propietarias.
  • “ Voy por la herencia”, sentencia Cristina Belmont.
  • Carlos Moya, sobrino directo de Campobello, abre demandas por robo de bienes y reclama: “ Soy el único y legítimo heredero”.
  • “ Mi única culpa fue haberla ayudado”, dice Claudio Niño Fuentes.
  • “ No tengo culpa”, apela abogado Enrique Fuentes León.

 

Abogados, funcionarios, mozos, indígenas mazahuas y la servidumbre, integran la cadena de “beneficiarios” de la fortuna artística, cultural y económica que por más de cincuenta años cosechó, Nellie Campobello Montrhon o Francisca Moya Luna como fundadora del Ballet de la ciudad de México, Directora de la Escuela Nacional de Danza (INBA), escritora de la revolución mexicana y poetiza.

 

A cuatro años de la aparición de sus restos en el panteón municipal del municipio de Progreso, Hidalgo ( diciembre de 1998) y quince de su desaparición física ( 19 de febrero de 1985) la historia negra empieza a destejerse a partir de una amplía investigación sobre los motivos de su “ocultamiento físico a su familia y a la comunidad artística e intelectual”.

 

La herencia de Campobello ha llegado a ser considerada “ incalculable”, dice Laura González Matute, investigadora de arte del INBA -“por las obras que poseía, entre ellas vocetos, dibujos, cuadros, telones ( pinturas sobre papel de ocho metros por quince de largo), pintados para sus puestas en escenas por José Clemente Orozco, Diego Rivera, Roberto Montenegro, Antonio Ruiz, José Chávez Morado y Julio Castellanos” En todo caso, de este punto podría hablarse de millones de dólares, puntualiza Matute.

 

Cuentas bancarias, casas y terrenos en el Distrito Federal, en Ecatepec, Estado de México y en Villa Ocampo, Durango, a parte de una infinidad de obras de arte, joyas, centenarios donados por el mismo presidente Venustiano Carranza a Campobello, pianos verticales, tapetes persas, jarrones egipcios, vestuarios regionales, banderas de las batallas de Francisco Villa, y una muy bien integrada biblioteca, también  integraban en menaje de Campobello que pasaron a otras manos, relata con cierta nostalgia y denuncia, Carlos Moya, sobrino directo de Campobello quien ha iniciado una demanda por robo “ contra quien resulte responsable”. 

 

 

Años antes

La historia de Campobello es la historia de una novela policíaca, donde los mozos, abogados y sus protectores resultaron al final los beneficiarios directos.

En este guión de novela negra, destaca en primer lugar el matrimonio de Claudio Niño Fuentes y Cristina Belmont, a quienes Nellie, como directora de la Escuela Nacional de Danza, da trabajo como conserjes siendo ella directora de la Institución.

 

Abusando de la mala condición física de Campobello, Claudio y Cristina, ocultan a la maestra y no permiten “visita alguna” para ella. Cristina en 1983 funge como directora en funciones de la Escuela Nacional de Danza y eso hace que padres de familia de esa institución y Martín Díaz y Díaz, representante jurídico del INBA interponga una demanda “por secuestro” y el matrimonio Niño-Belmont, sean detenidos por tres meses en el año de 1984, siendo liberados al ser presentada Nellie Campobello físicamente por el Abogado Enrique Fuentes León ante la juez cuarto de lo penal Margarita Guerra el 10 de abril de 1985. Lo que provocó la revocación de la libertad bajo fianza del matrimonio. Y a partir de ahí ya no se supo más de Campobello hasta que fueron encontrados sus restos el 22 de diciembre de 1998 en el panteón Dolores del municipio de progreso de Obregón en el estado de Hidalgo.

 

Localización que se dio por un “error” del mismo Claudio Niño Fuentes, al asistir a principios de diciembre de 1998, a declarar ante el ahora expresidente de la Comisión de Derechos Humanos, Luis de la Barreda y confesarle “ que ella estaba con vida y bien, en un lugar donde no quería que le molestara”, dice José Antonio Aguilar, primer visitador de la CDHDF. Convienen, entonces, en asistir al lugar donde se “encontraba” Campobello pero kilómetros antes del panteón Dolores de Progreso de Obregón, Hidalgo, el mismo Claudio se desdice del acuerdo y los deja a la mitad del camino. Los funcionarios de la CDHDF solicitan la ayuda del ministerio público federal para localizar alguna acta de nacimiento, registro de propiedad o acta de defunción, el nombre de Francisco Moya Luna o Nellie Campobello, resultado positiva la localización de una acta de defunción y se procede a la exhumación de los restos, según consta en el acta SC/2823/98-03

 

Por estos hechos, la Procuraduría Capitalina, y con base en una denuncia judicial interpuesta por el “ Comité Dónde está Nellie”, y una carta denuncia firmada por más de 300 intelectuales, se procede a la detención de Claudio Niño Fuentes y el abogado Enrique Fuentes León y de Cristina Belmont, a quien “nunca localizó” la policía. Así por “presunta privación de la libertad, Claudio Niño y Enrique Fuentes” son detenidos. Claudio incluso alcanzó una sentencia de 27 años, en tanto que Fuentes de León como posible copartícipe del secuestro, no llegó a ser sentenciado y Cristina Belmont, ni sus luces, jamás pisaría la cárcel.

 

Pero ni los testimonios de testigos oculares, que alimentaron y vieron como fue sepultada Nellie, como las declaraciones de la familia  Moya, fueron suficientes para hacer respetar la sentencia y el proceso que seguía. “Por fallas técnicas”, la séptima sala penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal resolvió dejar en libertad absoluta en diciembre de 2001 Claudio Niño Fuentes y Enrique Fuentes León el 9 de enero del 2002 y declarar nulo el proceso contra Cristina Belmont.

 

La Danza de los testamentos

 

Al “irse” Nellie, una riqueza histórica y artística y en bienes muebles, quedó pendiente y en litigio.

En la notaria número 96 del distrito federal, bajo la responsabilidad de Tomas O’Gorman, Campobello declara testamento público abierto, el 17 de septiembre de 1973 como “ única heredera de todos sus bienes y secciones y derecho, presentes y futuros a su hermana la señorita Judith Campell y Morton y que en caso de muerte de la testadora se amplía sus facultades a sus hermanos don Mauro, don Carlos y doña Gloria, todos de apellidos Campell y Morton.

 

Once años después, ya bajo la custodia de los “mozos” Fuentes y Belmont, en quien la escritora de la revolución mexicana había depositado toda sus confianza y con más de ochenta años a cuestas ya sin ser “visitada” por familiares ni amigos, recluida en su casa de Ezequiel Montes 128, Campobello sorpresivamente cambia, “revoca” el testamento original, cediendo sus bienes a su exalumna Cristina Belmont.

 

El seis de febrero de 1984, ante el notario número 94 del Distrito Federal, en el testamento público abierto 17.682, en su fracción segunda, se establece que “ intuye y nombra como su única y universal heredera de todos sus bienes presentes y futuros a la señora María Cristina Belmont Aguilar de Fuentes, a quien deja como albacea. El mismo escrito específica en su fracción tercera: “ Deja a la misma señora Belmont los derechos que tiene en la obra artística de José Clemente Orozco, Roberto Montenegro, Carlos Mérida, Julio Castellanos Michel y Gloria Campebello, que son de su propiedad”.

 

No obstante que ya había una revocación del primer testamento, inexplicablemente, Nellie “ bajo su propia voluntad”, revoca el segundo testamento en insiste, según el testamento público abierto ante el notario 94, Higinio Guerra y Guerra, el 17 de octubre  de 1984, en dejar como “ heredera universal a Cristina Belmont, de todos sus bienes presentes y futuros” incluyendo las obras artísticas antes mencionadas y que este testamento “ subsiste como su única y deliberada voluntad”.

 

En particular llama la atención que la firma alcalce del testamento que es poco clara, Nellie estampe su firma en dos ocasiones y aún endebles  trazos no escriba correctamente su nombre o nombre artístico, así aparece una sobre otra: Nellie Campell Monta Morton Moya (sic) y Nelly Francisca Luna.

 

Casualmente el testamento es firmado cinco meses antes que Enrique Fuentes León y la misma Cristina Belmont, ahora “ heredera universal” vayan a para a la cárcel acusados del secuestro de la maestra en marzo de 1985.

 

¿La heredera universal?

Buscada por las procuradurías capitalina y General de la República, así como por INTERPOL, y nunca detenida, Cristina Belmont, “heredera universal” de Campobello, fue localizada después de un año de intensa búsqueda por este reportero, con quien sostuvo dos encuentros y una entrevista sobre el presunto secuestro y la “herencia” de que ella es benefactora.

 

Des tez blanca, menuda de cuerpo, facciones afiladas, con voz suave pero firme, responde a la pregunta ¿porqué motivos decidió permanecer oculta?

“ Simple y sencillamente porque temí por mi vida, por la de mi familia, por la de todas las personas que me rodean, mis nietos, en fin, todos. Ese fue el motivo”.

Con cerca de setenta años a cuestas, ya lejos de Claudio con quien ya no vive desde hace años, Belmont no considera culpable de nada, ni que haya cometidos errores al “ocultar”a la señorita Nellie. Mi esposo y yo, sólo la atendimos –argumenta..

 

La pregunta fue directa: Es público que usted aparece como la heredera universal de Nellie, ¿Le interesa tal herencia o la rescataría?

“ La rescataría por la señorita. Y si soy heredera es porque ella siempre me dijo que yo era una persona con la cual se identificaba y quiero puntualizar esto: cuando la señorita falleció, yo no hice alarde de ser heredera ni solicitar nada. Por tanto (que) se ha dicho sobre mí, que si esto, que si lo otro, que lo voy a rescatar. Y nada más lo voy a rescatar para que todas esas personas, todos mis detractores que han hablado de mí, hablen con provecho. Y voy a llegar hasta las últimas consecuencias, porque ahora sí Cristina Belmont va a seguir y seguirá siendo la heredera universal y seguiré siendo como decía la señorita Nellie, la muy, muy…lo voy a ser, topo donde tope.”

 

 

La casa en Ezequiel Montes

 

Considerada  una de las bellas casas de los años treinta, a unas cuadras del Monumento a la Revolución en la Calle de Ezequiel Montes 128, Nellie Campobello compartió la mayor parte de su vida, desde su llegada a México en 1923. Ahí convivió con sus hermanos, Gloria (media hermana), Carlos, Mauro, Pedro y Judith, además de contar casi hasta sus últimos días con su dama de compañía o secretaria Carmen Huerta.

 

Dos pianos verticales, tapetes y jarrones persas, muebles estilo Luis XV, vajillas, muebles de finas maderas, candelabros florentinos, cuadros pintados por Diego Rivera,, bocetos de Roberto Montenegro y un gran cuadro de Pancho Villa pintado Orozco, destacado en una de las salas principales. Además de contar con varias recámaras lujosamente tapizadas con roperos especiales para el guardar más de treinta abrigos, algunos de chinchilla y estolas de zorro. Un solar con un gran vitral, que bañaba de calor las mismas recámaras y una amplia biblioteca con volúmenes considerados incunables y escritos originales de Martín Luis Guzmán a demás de poseer una par de banderas que utilizara el general Francisco Villa en una de sus batallas, así como innumerables cartas, diplomas firmadas por los presidentes de la república donde destacaban escritos del presidente Venustiano Carranza y los centenarios que éste le había regalado.

 

Y ahí mismo, en el segundo piso, un pequeño cuarto acondicionado como bodega, arriba del baño posterior de la casa, el famoso tesoro que tan celosamente cuidó Campobello: los múltiples telones pintados por José Clemente Orozco, Roberto  Montenegro, Carlos Mérida y Julio Castellanos.

 

Al desaparecer Campobello aquel 10 de abril de 1985, al salir del brazo del abogado Enrique Fuentes León, después de ser presentada ante la Margarita Guerra como juez cuarto de lo Penal y propiciar la liberación de la pareja Fuentes-Belmont, recuérdese entonces presos, su casa, la casa de Ezequiel Montes fue producto de robo y saqueo, según denunció el mismo Claudio Niño Fuentes.

 

Once meses después, ya desaparecida Nellie, la casona en Ezequiel Montes fue vendida a Virginia Tecich Clevelan de Fuentes León, según consta en el registro público de la propiedad 5551557, por un monto de 7’952,702.00.

 

Paradójicamente la casa es “vendida” por Nellie cuando ya está desaparecida, a la esposa de quien fue el abogado de los Fuentes-Belmont y posteriormente el mismo abogado, Enrique Fuentes León, quien sería acusado de copartícipe del mismo delito en 1999.

 

Una fuente de información que pidió el anonimato, dijo a este reportero que la cantidad del monto asignado a la compraventa del inmueble lo habría establecido el mismo abogado Fuentes León a Claudio Niño como parte de pago por haberlos “sacado de la cárcel, a él y su esposa en 1985, entregándole sólo mil pesos en efectivo”. Hasta el momento no aparece documento alguno donde conste que se haya realizado la operación financiera y sólo el registro de cambio de propietario ante el Registro Público de la Propiedad.

 

Ya en el abandono y ruinas, saqueada la casa, que incluso llegó a ser albergue de niños de la calle y pandilleros, en el año febrero de 1999, casualmente la casa es invadida por un grupo de indígenas mazahuas, que “ al ver que nadie reclamaba la casa, una veintena de familias decidió ocuparla y reconstruirla para habitarla”, declaró a este reportero, Cirilo Moya, quien afirmó “ no saber de quien era, pero que si aparecía algún dueño entrarían en pláticas”.

 

Fue precisamente ese 12 de febrero de 1999, cuando este reportero, ingresó a la casona en Ezequiel Montes y logró constatar que este grupo de mazahuas  sepultaban, entre escombros, libros, fotografías y vestuario en la misma casa que había sido habitada por Campobello por más de más de sesenta años, lo que fueron algún día sus pertenencias.

 

Una escalera caracol de madera rojiza, con la polilla como sello de su servicio, que daba a un pequeño cuarto con paredes de madera verdes donde meditaba Nellie, la vieja cocina, al fondo y un pequeño solar, cementerio de sus gatos. Todo, ese día, estaba revuelto, escombros, pedazos de libros, maderas, orillas de cartas a mando con la misma letra de Nellie, cuadros, folletos, fotografías originales tomadas por los hermanos Mayo. Esa como el paso del huracán con tintes de aparente reconstrucción para que se establecieran los mazahuas.

 

Y ahí, en el segundo piso, de un derruido baño, el mismo reportero en compañía de un camarógrafo descubrió los 17 telones pintados por Orozco, Montenegro, Castellanos Mérida y Antonio Ruiz.

 

Estos telones, fueron utilizados en las puestas en escena con que Campobello representaba sus escenografía, con música de Carlos Chávez, guión de Martín Luis Guzmán y la coreografía de las Campobello, eran puestos en el foro, principalmente de Bellas Artes.

“ Sílfides”, “Umbral”, “ Alameda 1900”, “Fuensanta”, Feria”, “ Ballerina”,  “Obertura Republicana”, “ Ixtepec”, son parte de los 17 telones descubiertos ahí arrumbados, antes de que los mazahuas los destruyeran pensando en calentar con “ esos cartones” el café y comida”. Después INTERPOL intervendría, por ser bienes nacionales, porque algunos de éstos telones fueron donados por Campobello a Bellas Artes y los “recuperaría” para ser entregados al INBA, lugar que los tiene bajo su resguardo, sin efectuar hasta el momento su reconstrucción” en espera, de que se resuelva el conflicto legal y ver a quien pertenecen.

 

Por lo pronto, veinte familias mazahuas afiliadas al PRI, disfrutan de su nuevo hogar,

 “ Reconstruido por ellos y que lo han convertido en algo habitable y si viene alguien a reclamarlo, pues estamos dispuestos a entablar diálogo”, dice Cirilo Moya a este reportero.. 

 

La servidumbre ¿custodios de la herencia?

 

La casa de Las Abejas, en Ecatepec, Estado de México

 

En medio de un gran solar asoma una casita blanca, a un lado, una alberca pintada de azul de grandes bordes y una vieja carreta llena de flores, aún con sus enormes sauces, sus decenas de carrizos sembrados por la misma Nellie, lucen, todavía la casa de descanso en la que acostumbraban pasar los fines de semana, las hermanas Campobello en compañía del escritor de la revolución mexicana, Martín Luis Guzmán.

 

Es la Casa de las Abejas, de cinco mil metros cuadrados, ubicada en avenida Ecatepec Oriente No.12, a un costado de la catedral, se suma a la fortuna de Nellie Campobello que no le fue permitido recuperar, porque la muerte le alcanzó en el anonimato forzado bajo el cual la tuvieron Claudio Niño Fuentes y Cristina Belmont.

 

Ahora, “su encargada”, Olivia Cárdenas, una señora morena, gruesa de piel y de vivaz mirada y suelta en el habla, tipo costeña, quien había rehuido a ser entrevistada sobre el origen de la posesión por fin decide hablar por primera ocasión a un medio de información, porque dice sentirse oprimida “por la injusticia en contra de la señorita Campobello”.

 

¿Cómo conoció a Nellie Campobello y cuál fue su relación?

-Yo me casé en el año de 1968 con Leobardo Gutiérrez (ahora separados) Mi suegra, Clara Gutiérrez, fue vecina de Nellie en la calle de Ezequiel Montes y le ayudaba en su casa. Y a partir de ahí se da una relación personal.

Por ese tiempo -dice Olivia Cárdenas- mi suegra tenía gatitos, los cuales le causaban problemas con el vecindario de Ezequiel Montes. Y Nellie, que tenía más de 30 gatos entre ellos,  uno de nombre “ el sol”, le dijo un día a mi suegra: sabes qué güera, te me vas a Las Abejas y así fue como nos trasladamos para acá. Ya cuando llegamos a mí me dijo Nellie: a ti te dejo aquí en medio del terreno en esta casa, que es el lugar donde Gloria y yo veníamos de descanso. Y desde 1968 estoy aquí…cuidando la casa”.

 

Ubicada a una cuadra de la Catedral de Ecatepec, en el centro del municipio en una de las principales avenidas con todos los servicios, el gran terreno de cinco mil metro cuadrados, destaca por su amplitud y sus enormes sauces.

En el registro de la hacienda municipal, con el número 639994 y de No. de cuenta 0940112904, se asienta que el último pago de impuesto predial se realizo en el 1973, bajo el nombre de la legítima propietaria “Cambell Morton Nelly “.

 

La casa no ha sufrido cambios sustanciales, excepto la construcción de unos locales comerciales que la avenida principal. Olivia Cárdenas describe cómo estaba antes la casa de descanso 

 

“ Aquí no fue bodega ni guardó los famosos telones, aquí vivió Pedro el hermano de la señorita. Esta era una finca hasta donde había un pozo, y se cultivaban hortalizas y todo, aquí en la casa había un altar donde ella tenía a todos sus santitos, tenían también una terraza, que se tapo, porque yo tengo mucha familia, ocho hijos y una decena de nietos y entonces la habitamos. Tenía dos habitaciones, una era de Gloria y la otra de Nellie”.

 

Con cierta nostalgia recuerda Olivia Cárdenas, “ en sí, fue siempre fue una finca abandonada durante más de quince años, o sea, desde 1968, hasta cuando la raptaron o que se fue con la familia de Claudio Niño y Cristina Belmont, desde ese año si llegó a venir una seis o siete veces, fue mucho, ni tampoco antes”.

 

–¿Cuándo deja de ver a Nellie?

–Yo saco fechas por mis hijos, por ejemplo de juanito que tiene 20 años, hace como 17 años que deje de verla.

–¿Con qué derecho sustenta seguir viviendo en esta hacienda?¿Qué tiene de Nellie que acredite al menos que se la encargó, o si es que tiene ya a su nombre la propiedad? ¿Tiene algún permiso para habitar aquí?

 

Sí, responde en tono mesurado Olivia Cárdenas. Se dirige al interior de la casa, y regresa con un papel color rosa ya descolorido, escrito a mano por la propia Nellie. Con dificultad se lee:

“ Leobardo Gutiérrez, le dejo a usted esta propiedad y no permita por motivo alguno venga otra persona en mi representación. Les quiere a usted su esposa e hijos, Nellie Campobello, 1971”.

 

El documento poco legible, con débiles rasgos en su escritura de la mano de Nellie, letras sin la firmeza en sus trazos, roturas en sus costados, descolorido por el tiempo y sin algún tipo de sello o número que identifique que este documento fue avalado por alguna autoridad o notario, Olivia Cárdenas quien guarda celosamente este endeble documento “legal” en un baúl inserto en una bolsa de plástico transparente, remata ante el reportero el tema de propiedad:

“ Nellie nos dio el documento, a Leobardo y a mí ( actualmente separados) y eso es lo que nos ampara, el porque estamos aquí…no estamos nos mas…por nosotros y… el tiempo que tenemos”.

Olivia descarga una leve sonrisa al mostrar el documento que  “ aunque está bien feito, pero así lo conservo”, el cual dice le  permitió enfrentar un intento de despojo, del mismo Claudio Niño Fuentes.

 

–“Después de que vino Claudio en compañía de Carlos A. Dupont a intentar sacarnos de la propiedad y cuando ya no aparecía la señorita, yo le dije que me negaba, porque a parte del documento estaba la palabra de la señorita Nellie y no saldría. Entonces se disgustó y seguían viniendo y un día yo le dije, que estaba bien, que nos íbamos a salir siempre y cuando nos pagara el tiempo que estuvimos cuidando la propiedad”.

Entonces Leobardo me decía: ¿Oye, si nos vamos a ir? “Y yo le contestaba-continúa- Olivia Cárdenas- mientras no nos paguen y la señorita Nellie no venga no nos vamos a ir “

Con ocho hijos y una decena de nietos, esta gruesa señora de corte costeño y  grata sonrisa, afirma que no abandonará la casa porque tiene “ un papel que la ampara, ni Claudio ni nadie tiene derecho más que yo, además he invertido en su cuidado, sentencio Olivia.

 

En medio de un gran solar una casita blanca brilla, a un lado una alberca pintada de azul de grandes bordes y viejas carretas llenas de flores, dibujan el lugar de descanso de fines de semana que disfrutaron Nellie, Gloria y Martín Luis Guzmán.

 

Aún con sus enormes sauces, sus carrizos sembrados por la misma Nellie, rodean la pequeña casa al centro, que en su comedor, tiene en una de las paredes principales la foto del general Francisco Villa y de Austreberta Rentería viuda de Villa, sonriente de pie, recargado en su brazo derecho, de sombrero y chaleco con mangas de lana, sobre la silla donde está sentada y elegantemente vestida de negro Austreberta.

 

El predio, ubicado en el corazón de Ecatepec, a un lado de la catedral, alcanza sumas millonarias en su valuación. Aquí se podría construir una unidad habitacional para doscientas familias o una buenas residencias o una gran plaza comercial.

 

La casa de Villa Ocampo

 

En la tierra roja de Durango, en Villa Ocampo, Durango, lugar donde nació Nellie, casi frente a la presidencia Municipal, por muchos años la casa que la vio nacer estuvo deshabitada. Ya en ruinas, convertida en un terrero y como nadie venía, la presidencia municipal decidió expropiar el terrero para hacer ahí un salón de reuniones.

 

En 1985, después de haber presentado a Nellie ante la Juez Margarita Guerra y ser liberados Claudio y Cristina, en su desenfrenado afán por alejarse de la prensa y de la justicia, decidieron llevar a la maestra a la tierra que la vio nacer. Ahí permanecieron algunos meses, primero en la casa del expresidente municipal y viejo conocido de Nellie, Pedro Dávila.

Entrevistado en el mismo municipio de Villa Ocampo por  este reportero, Pedro Dávila, afirma que presenció como se le daban sedantes a la señorita Nellie, era como “ una extraña sobreproctección. De repente estaba bien pero venía dizque su comadre y le daba su pastillita y se volvía como retrasada, ya no se podía hablar con ella”.

 

Después -dice Pedro Dávila- se nos perdieron hasta que supimos que por ahí, por Hidalgo encontraron sus restos”.

 

En documentos firmados por Campobello con sello de la presidencia municipal, ella habría regularizado la donación del terreno que un día la vio nacer. Esta acción, señala Pedro Dávila, fue propiciada por el mismo Claudio ante Campobello como una forma de “ganarse a la autoridad local pensando en que no tuvieran más problemas de los que ya traía esta pareja desde México, al ocultar a la maestra”.

 

Los “presuntos” secuestradores: Claudio Fuentes y Enrique Fuentes León

 

Al salir de la cárcel, liberado de toda culpa, Claudio Niño Fuentes, decidió realizar una exposición “artística” como homenaje a Campobello, exposición que realizó con los mismos materiales de desecho mientras estuvo recluido por más de tres años.

 

En entrevista exclusiva con este reportero, el pasado 30 de abril de este año, Claudio Niño se defiende de las acusaciones que lo llevaron a estar recluido y privado de su libertad, pero no de su “creatividad artística”, se ufana.

Sobre los últimos días en que “ atendió a Nellie” afirma:

“ Estaba ahí sobre su cama llena de mierda de gatos, después de haberla cacheteado su secretaría Carmen Huerta, la encontré en un estado deplorable, así fue como rescaté a mi comadre Nellie Campobello. Mi único delito fue haberla salvado”, responde secamente 

¿Fue víctima de una injusticia o fue un accidente? Insiste el reportero ante un Claudio Niño de dura mirada, rostro inexpresivo, quien responde con seca y roca voz: “ No fue ni accidente ni equivocación”.

–¿Qué le dice a los más de trescientos intelectuales, escritores, dramaturgos, investigadores de arte y periodistas que firmaron una carta donde pedían su castigo por el presunto secuestro de la maestra Nellie?

–Que faltaron los pepenadores, los albañiles y los boleros.

¿Le debe gratitud a su abogado, Enrique Fuentes León?

–¿por qué? Responde en tono de sorpresa.

–Porque fue su abogado la primera ocasión, cuando estuvo preso en el año de 1985, acusado de mantener retenida a la maestra Campobello y gracias a él usted salió de prisión en esa ocasión y ahora el  despacho de abogados de Fuentes León,  le ayudo a salir, e incluso él lo acompaño a la cárcel en estos tres años porque fue también  acusado de secuestro de la exdirectora de la Escuela Nacional de Danza, insiste el reportero.

Después de un reflexivo silencio, Claudio Niño, el hombre que ocultó por más de quince años la muerte de Campobello ataja: “ esa fue la voluntad de su comadre”-Porque debo tenerle gratitud…gratitud a medio mundo. ¡No señor!..Somos parte del juego.

 

–¿Qué opina del sistema penitenciario?

–El sistema es un Kinder Garden, responde lacónico.

 

La entrevista se desarrolla en el momento de la inauguración de su exposición “ Los telones, el ocaso y la danza, la dificilisima descorrupción”, presentada bajo el cobijo del palacio que alberga al Club de Periodistas, en la sala José Pagés Llergo, por cierto a la cual no asistieron más de diez invitados.

 

Serio, enfundado en un chaleco de cuero y de mezclilla, Claudio Niño se regodea de su obra.¡ Todo esto lo hice mientras estuve en la cárcel! Con los materiales de desecho, desde palillos hasta botes de lata, madera fragmentada, papel y múltiples recortes de planas de  periódicos y con objetos y muebles que pertenecieron a la escritora de la revolución.

La obra refleja desprecio hacia la autoridad, es un homenaje a la injusticia. Las imágenes de Nellie en blanco y negro se repiten en una secuencia infinita en los múltiples collages donde señala a sus acusadores.

 

“ Mi encarcelamiento no es accidente, ni equivocación, es simple y llanamente…”, balbucea Claudio Niño y fija la mirada del ojo izquierdo en la grabadora del reportero, se da media vuelta y avanza trece pasos al cruzar el salón de la exposición para detener su andar justo frente de un oscuro cuadro del cual peden tres cruces, un jarrito, un rosario y un manzanal y reta al reportero a descifrar el mensaje.

 

Apurado, dice, te lo voy a describir: “ esto es una margarita negra, y otras dos, de colores amarilla y blanca, que salen del jarrito y posan debajo de una pequeña cruz de madera que representa el santo oficio, en medio la toga de la luna, un tecolote, la estrella, el birrete y la escuela Nacional de Danza, coronando la imagen con la cruz gamada, el nazismo. Del lado izquierdo un rosario colgando que se empalma con una manzana y del lado derecho, escurridas líneas blancas, sobre fondo negro que son mis miedos”, dice sonriente el “artista”.

El reportero le pregunta si con esta representación está culpando a la juez, Margarita Guerra y ahora ministra de la Suprema Corte de Justicia.

–Ella es la protagonista- responde sarcásticamente.

El reportero vuelve a la interpretación :¿ Y la manzana y el rosario serian Rosario Manzanos, la reportera de la revista Proceso?

A lo mejor, responde Claudio  dejando caer los párpados y mordiéndose ligeramente los labios.

 

Se le pregunta a Claudio Niño si va a reclamar la herencia.

–¡No! Dice rápidamente. Lo que me interesaba era la vida de mi comadre. Nunca me importaron sus riquezas-remata en tono fuerte.

 

Se le recuerda a Claudio Niño que el último testamento de Nellie Campobello (del cual incluso estaría por abrirse una investigación porque se presume falsificación de la firma de la maestra) deja como heredera universal de todos sus bienes, “ presentes y futuros” a su legítima esposa Cristina Belmont y se le inquiere si él reclamara la herencia: No, dice, lo que me interesaba era la vida de mi comadre. Nunca me importaron sus riquezas. Además yo no aparezco en ese testamento, a mí no me toca.

 

Y de la casa de Ezequiel Montes 128, ¿quién la vendió?

–No sé, dice en tono suave.

Según el registro público de la Propiedad de la ciudad de México, la propiedad fue vendida el cuatro de junio de 1985 a Virginia Tecich Cleveland de Fuentes, actual esposa de Enrique Fuentes León, tiempo en que ya estaba desaparecida Nellie Campobello, se le inquiere.

–Yo no tengo conocimiento de quién vendió la casa, afirma al tiempo que frunce las cejas.

 

La sala huele a basura tratada, el material de las obras de arte, trabajadas con el esmero que dan tres años tras las rejas, desprenden su esencia. Afuera, en el  pasillo un pequeño gato negro, no se atreve a entrar a la sala José Pagés Llergo del Club de Periodistas, se queda mirando y quizá lo que lo convocó fue ese singular olor de las “obras de arte”

 

El otro presunto, Enrique Fuentes León

 

Con un marcapaso y dos conatos de paro cardiaco, Enrique Fuentes León, lo primero que hizo al día siguiente de ser exonerado de la complicidad del “presunto” secuestro de Campobello en calidad de copartícipe, fue asistir a la iglesia de San Judas Tadeo, allí, junto a la Alameda Central, en el centro de la Ciudad de México.

Acompañado de su esposa Virginia Techic de Fuentes León y el penúltimo de sus hijos, Enrique Fuentes Techic , el pasado 10 de enero de este año, fue entrevistado por este reportero en las afueras del templo. Minutos antes, postrado ante la imagen de este señor

“ de los problemas imposibles”, esperando que el padre de la misa de la una de la tarde de ese jueves le echará agua bendita, rezó por su reciente excarcelación.

Con paso lento y vestido de manera informal, con el semblante relajado, este reportero se identificó y preguntó si culpaba a alguien por haberlo señalado como “presunto responsable en el caso Campobello.

 

“No, no culpo a nadie, así es la justicia en ocasiones se equivoca”, contestó en forma breve.

Renuente a hablar sobre el tema, pidió comprensión por su salud y tiempo para reflexionar sobre el pasado. Ahora, permítame, disfrutar estos minutos con mi familia, dijo Fuentes León, se apartó de la grabadora, mientras se enfilaba a su camioneta negra, en compañía de su esposa e hijo que portaba un nicho de San Judas Tadeo y sus dos guaruras.

 

 

Ahora denuncia por despojo

 

Carlos Moya, hijo legítimo de Carlos Mateo Moya Luna, hermano de Francisca Moya Luna o Nellie Campobello, revienta ante la injusticia de ver liberados a los principales implicados en la “desaparición de su tía”.

El mismo que tiene sospechas de corrupción a los jueces que liberaron a “estos dos angelitos” y de paso a Cristina Belmont. Si  los jueces y las procuradurías ya no pueden sentenciar a estos dos por el secuestro de mi tía-dice en tono alarmante-ahora será por robo de todos sus bienes, tesoros y la obra artística que construyó con su esfuerzo y la adquirió por lo que ella representaba y contra de quienes resulten responsables.

 

Carlos Moya, según el primer testamento, aparece como el heredero legítimo por línea directa de sangre en el árbol genealógico de los Moya Luna y según su abogada Norma Rodríguez, “ tiene todo el derecho de ejercer esa facultad, porque presumimos que los testamentos fueron falsificados o fueron firmados por Nellie bajo presión y sedantes, además de que se realizaron cuando la señorita ya no estaba a luz de la sociedad ni de sus familiares”.

 

La investigación ya está en marcha, toda vez que ante el gobierno de Durango, el pasado 26 de mayo de 1999, Carlos Moya Ochoa solicita a la procuraduría del Estado “ intervenga en forma directa para una investigación completa y exhaustiva ante las instancias federales y locales para efecto de “ localizar los bienes que eran propiedad de Francisca Moya Luna”.

 

En entrevista exclusiva con este reportero, Carlos Moya  siente frustración ante la aplicación de la justicia en el caso de su tía. “ No es posible que toda la investigación se haya ido a la basura, todos los testimonios y ¿las pruebas dónde quedaron? Se pregunta.

 

Ahora recuperar la herencia que su tu tía dejó a su familia, será una prioridad de este legítimo heredero, quien por cierto no tiene casa alguna y lugar seguro donde dormir, vivir.

 

 

Reportaje publicado el 7 de noviembre de 2002, en primera plana del diario Excelsior.

Motivo por el cual obtiene el Premio Nacional de Periodismo en el género de reportaje, otorgado por La fundación José Pagés Llergo.

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