El ABC de la Mercadotecnia Política

 

Andrés Valdez Zepeda

 

El marketing político es una guerra de estrategias e ideas entre partidos y candidatos para conquistar la mente y voluntad del ciudadano, constituido en mercado electoral. Como instrumento, el marketing permite avanzar los objetivos políticos de los individuos y organizaciones en la búsqueda o conservación del poder público.

El marketing se refiere no sólo a aspectos de estrategia política, sino que comprende además temas sobre la investigación y segmentación de mercados, el proceso de comunicación y persuasión política, así como tópicos relacionados con la imagen, la percepción y la construcción de lealtades electorales.

El marketing se sustenta en una serie de principios y fundamentos, que permiten dar rumbo y direccionalidad a las acciones del hombre, en la búsqueda del liderazgo y la mejora continua. A continuación se enlistan y explican brevemente estos principios.

 

 

La repetición

 

Un principio básico de mercadotecnia apunta que la repetición, bien orientada, siempre genera memorización, penetración y posicionamiento en la mente del elector. De hecho, toda estrategia de mercadotecnia siempre  contempla el emitir los mensajes de manera repetitiva tratando de machacar y moldear la mente de los ciudadanos. Por ello, es muy importante para un político el repetir creativamente sus argumentos centrales, parafrasearlos en diferentes foros, pero siempre manteniendo la esencia de su exposición. Recuerde, repetir es sinónimo de persuadir.

En política, los golpes publicitarios audaces y únicos, son los que dan mejores resultados. Sin embargo, estos deben ir acompañados de una estrategia de penetración en la mente del electorado, que se logra mediante la constante y permanente repetición de mensajes.

Un principio esencial de la propaganda nazi señalaba que “una mentira dicha mil veces se convertía en verdad.” Es decir, toda proposición martillada insistentemente es creída por la población. De ahí, la necesidad de definir mensajes, proposiciones y argumentos centrales impulsando su propagación de manera insistente a través de los medios que estén a su alcance. En el mismo sentido, toda organización seria debe dilucidar cuales son los problemas fundamentales del hombre y la sociedad, fijando una postura clave como partido y recalcando sus argumentos.

 

El principio de la repetición parte de la premisa que el elector es un hombre “plástico,” cuya voluntad siempre será moldeable e influenciable por los estímulos comunicacionales que se le envíen. Esto mismo pasa con la “opinión pública, ya que ésta es moldeable e influenciable. En política, repita hasta que esté seguro que ha formado adicción y penetración en su mercado meta.  En mercadotecnia, siempre trate de apropiarse de una palabra, signo, símbolo o frase que penetre insistentemente en la mente del elector.

 

 

La investigación

 

El marketing político implica, sobre todo, investigación y segmentación de mercados. La investigación está orientada a diagnosticar la situación sociopolítica, conocer las opiniones, preferencias, problemas, sentimientos y expectativas de los electores. La investigación nos permite tomar decisiones más racionales y, sobre todo, definir el mensaje y las estrategias proselitistas a emprender.

La investigación nos proporciona información y la información, en política,  es poder. Para investigar se usan métodos cuantitativos y cualitativos, orientados a conocer mejor al elector. La investigación es la base de todo plan de campaña, por lo que nunca se debe obviar esta importante herramienta de la política.

La investigación cuantitativa permite contar las opiniones y percepciones que los ciudadanos tienen sobre tópicos disímiles de interés colectivo. Este tipo de investigación consume más recursos económicos, pero permite tener con mayor amplitud y precisión información actualizada y diversa sobre los electores.

La investigación cualitativa es mucho más económica y permite profundizar los análisis y estudios sobre los mercados electorales. Como parte de la investigación cualitativa se puede utilizar los paneles de expertos, los focus groups, las entrevistas a profundidad, los estudios documentales e históricos y las entrevistas con informantes claves, entre otros.

En toda estrategia política, lo recomendable es utilizar tanto la investigación cuantitativa como la cualitativa, buscando maximizar recursos y ampliar los niveles de información. La conformación, por ejemplo, de un centro de documentación y estudios estratégicos pudiera ser la instancia encargada de las investigaciones. Su función está orientada a realizar trabajos de “inteligencia política,”  construir bancos de datos, realizar encuestas, analizar las fortalezas y debilidades de la oposición, así como conocer a profundidad los antecedentes y  curriculums de sus contrincantes políticos.

Todo político serio debe realizar algún tipo de investigación de mercados lectorales, que le permita hacer política sobre bases más firmes y objetivas. Recuerde que las campañas son ejercicios proselitistas inteligentes sustentados en el manejo de información precisa y oportuna. Nunca olvide que la información es poder.

 

 

La venta

 

Un buen político es, sobre todo, un buen vendedor. Un político sensible ante los problemas de los demás, que atiende con cortesía y respeto a los ciudadanos, que entiende la política como proceso de construcción y de relación, que se preocupa por incorporar valor agregado a la sociedad y dar seguimientos responsable a sus acuerdos.

Un gran vendedor atento a los requerimientos, preocupaciones, propuestas e inquietudes de los demás, que entiende a los ciudadanos como sus más importantes activos (clientes y consumidores) de sus ideas y propuestas, que cimienta su futuro en base a su trabajo, su disciplina y entrega.

Un vendedor de ideas, propuestas, políticas y programas, que tiene la habilidad de persuadir a los demás sobre la bondad de sus propuestas, que documenta sus intervenciones y modera sus posturas. Un vendedor con visión de futuro, que se preocupa por ganar y conservar la amistad y lealtad de los demás, que se comporta como amigo cercano, que reconoce errores y omisiones, que siempre camina hacia adelante. Un vendedor que suma voluntades, agrega compromisos y unifica a los equipos.

Un vendedor que evita  los excesos,  no se “sobre vende,” ni es altamente protagónico. Un vendedor humilde y responsable, que escucha, piensa y actúa, siempre buscando el beneficio colectivo. Un político moderado que aparece sólo en eventos necesarios, que no satura, ni enfada a los demás.

 

 

La credibilidad

 

Lo más importante en la política es que le crean, ya que todo aquel que se dice político y no es creído no es un buen político. La credibilidad es una consecuencia directa de la honestidad y el resultado de un comportamiento ético. La credibilidad tiene que ver  además con la veracidad, el prestigio, la coherencia y, sobre todo, el cumplimiento de la palabra empeñada.

La credibilidad, como la política, implica un proceso  de construcción que debe atenderse y edificarse en base al esfuerzo, la disciplina y la honestidad. La credibilidad es efímera y así como se construye se puede destruir. Usted debe saber que el elector cree lo que quiere creer y no cree lo que no quiere creer. Recuerde siempre, la  honestidad es un plus en política.

La credibilidad cuando se pierde, es muy difícil de recuperar, de ahí que todo buen político debe cuidar escrupulosamente el carácter de sus actos, declaraciones y tipo de amistades que frecuenta.

Un político siempre encontrará obstáculos para ser creído, por lo que debe esforzarse aún más por lograr que los ciudadanos confíen en  sus palabras y planteamientos. Tener credibilidad implica poseer autoridad moral y generan confianza en los ciudadanos.

El elector es un incrédulo de los políticos, ya que tiene muchos motivos y razones fundadas para desconfiar. Para construir credibilidad un político debe ejercer un liderazgo basado en la comunicación, la delegación de responsabilidad, la motivación, la valoración de la creatividad y esfuerzo personal, el trabajo en equipo y sobre todo, en la veracidad. Esta última se debe transformar en un paradigma de comportamiento del líder.

La legitimidad de un líder se encuentra directamente relacionado con la credibilidad. Un líder sin credibilidad es un cabecilla sin futuro. Un líder con credibilidad es un dirigente que, más pronto que tarde, será reconocido socialmente y llamado a ocupar responsabilidades importantes.

La credibilidad es la piedra angular de la persuasión. Los auditorios se dejan cortejar fácilmente y se entregan con fervor ante líderes con autoridad moral. La credibilidad forma opinión pública y moldea la voluntad de miles de ciudadanos. Cuide su credibilidad como el valor más importante en su accionar político.

 

 

El posicionamiento

 

El posicionamiento es el lugar que ocupa su persona u organización en la mente de los electores. Es la clave de la alta política y un elemento central de toda campaña de mercadotecnia.  En política, la percepción es la realidad. Es decir, si existe el político y las políticas, existe sólo dentro de la mente del ciudadano y en la mente de otros.

El objetivo de todo buen político es posicionarse en la mente de los electores. Ningún político ha logrado apoyo popular sin antes penetrar las mentes y conciencias de los ciudadanos.

Posicionarse en la mente del elector implica que se realicen asociaciones automáticas en la imaginación de los ciudadanos con el sólo hecho de mencionar su nombre o su formación partidista. En política hay tres tipos de posicionamiento. Primero, la percepción que tiene el ciudadano sobre su persona. Segundo, la posición que tienen el elector en su mente frente a la competencia o sus adversarios políticos. Tercero, el grado de compromiso y apoyo que los ciudadanos pueden otorgar a sus propuestas, planes y programas.

Quien participa en política espera ocupar una posición determinada en una organización. Es decir, lograr un posicionamiento social que le permita o asegure un reconocimiento o un futuro más certero. Nadie participa en política en abstracto, todos lo hacen motivados, movidos por algo.

La política implica una relación, ocupar una posición en una determinada estructura social, gubernamental o partidista. El político exitoso es aquel que ha sabido posicionarse positivamente en la mente de los demás.

Posicionarse en la mente del votante implica primero que el elector sepa que existes. Por ello, lo primero que debe hacer es darse a conocer ante la sociedad por los medios que estén a tu alcance. Segundo, posicionarse implica que los ciudadanos se interesen en conocer más de ti, saber de tu pasado, tus experiencias y tus éxitos. Conocer cuales son tus propuestas, tus ideas y opiniones. Por eso, es importante no sólo que los demás sepan que existes sino además que asumes posturas que los demás  comparten, que piensas como muchos otros y que defiendes las mismas causas que los demás defienden. Tercero, posicionarse implica también el que los electores se involucren en tus propuestas, planes y “utopías.” Implica que los demás sientan el deseo de retomar tu causa y acompañarte por el sinuoso sendero de la política, que se sientan identificados con tigo y crean firmemente en la pertenencia de grupo. Finalmente, posicionarse implica que los demás se comprometan y participen activamente en los planes y proyectos que impulses. Implica que activen sus emociones y se involucren directamente en las tareas y labores que tu les encomiendes.

 

 

La diferenciación

 

Todo buen político debe buscar diferenciarse respecto de la competencia. Las elecciones son cada día muchos más competidas por diferentes personajes, no sólo por lo que implica la participación, desde la perspectiva ideológica y política, sino también por los beneficios económicos y de poder que la misma posición de gobierno y representación trae consigo.

La forma de diferenciarse, puede ser distinta, desde el tipo de plataforma programática, el catalogo de propuestas para la ciudadanía, los colores del partido, las estrategias de comunicación y persuasión que privilegié, hasta el medio que utilice para difundir sus mensajes y propuestas. Sin embargo, la principal diferenciación debe ser en creatividad e innovación de su campaña respecto de la competencia.

Ser diferente implica hacer análisis y ser observador  sobre los mismos procesos políticos, hacer lo que otros no hacen, tratar los temas que la competencia no quiere tratar, aportar lo que otros no aportan, proponer lo que otros no proponen. En fin, utilizar la imaginación y atreverse a ser diferente respecto de los demás.

Sin embargo, se debe ser prudente y cauteloso en los medios y métodos que escoja para lograr la diferenciación, ya que no sería recomendable diferenciarse por lo ridículo, incoherente o utópico de sus planteamientos y acciones, sino por la seriedad y creatividad de sus ideas.

 

 

La imagen

 

La imagen es la percepción que se forman los demás de un individuo en su relación social. Es una percepción compartida de los electores sobre un político y su accionar. Todo político tiene una imagen, que lo acompaña como su sombra por los senderos donde camina. La imagen es inevitable y dinámica. Es como un castillo de naipes, su construcción es muy delicada y laboriosa, sin embargo, es muy fácil destruirla.

En política, la imagen lo es todo. Un buen político se preocupa por construir imagen y conservar una buena reputación. Diseñe su imagen prototipo, trabaje por construirla y úsela. Con gran sabiduría, decía Julio Cesar, “la mujer del Cesar no sólo debe ser honesta, sino que tiene que parecerlo.” Es decir, el político, no sólo se debe ser honesto, eficiente y responsable sino, sobre todo,  tiene que parecer honesto, eficiente y responsable. Y esto, sólo se logra con una buena gestión de imagen.

Construya su estrategia de imagen que le permita alcanzar un buen posicionamiento en la mente de los electores. Los ciudadanos son propensos a adorar y venerar imágenes sean estás religiosas, deportivas, artísticas o políticas.   Recuerde, que en una democracia electoral, el voto, que no es más que la percepción de la gente manifestada en acción electoral, es la divisa más importante con que cuenta un político.

La imagen está ligada a la marca. Su imagen es, de hecho, la marca, el distintivo personal que lo acompañará de por vida.   Cada persona debe esforzarse en construir en positivo su imagen. Esta “marca” le da identidad, prestigio y categoría. Si es un buen político Usted debe de inmediato iniciar el proceso de construcción o rediseño de su marca.

La imagen tiene mucho que ver con la visión. Dice un dicho popular, una imagen habla por mil palabras. Gorbachov lo parafraseó de la siguiente manera  “es preferible ver una vez que escuchar cien veces.”

La imagen se forma por sus acciones, sus apariencias o sus omisiones. Por eso, siempre piense y calcule cuales serán las consecuencias de las determinaciones que tome. Su historia personal y su comportamiento social juegan también un papel muy importante en la construcción de imagen.

Si usted es un profesional de la política, tenga un manejo de imagen también de carácter profesional. La imagen es una representación mental, un fenómeno imaginario en la mente de los demás, que debemos cuidar por preservar cuando esta nos es favorable o cambiar cuando esta no nos beneficia. Recuerde, la humildad lleva siempre al político por el sendero del  éxito.

La imagen es la opinión que resume la percepción de los electores respecto de una persona u organización. Esta imagen siempre es sujeta de auditoria para conocer sus fortalezas y debilidades. Nunca menosprecie las potencialidades y las ventajas que le ofrece la auditoria. Auditar es, en este caso, examinarse internamente para mejorar.

La gestión de la imagen implica una serie de planes y proyectos orientados, primero a  diagnosticar las fortalezas y debilidades que se encuentran en la percepción que los demás tienen acerca de su persona. Segundo, a diseñar una serie de acciones y estrategias para mejorar la imagen pública y, tercero, para evaluar y retroalimentar los planes iniciales.

 

 

El estereotipo

 

Un estereotipo es una representación social compartida por un grupo que define, de manera superficial, a los individuos a partir de supuestos que desconocen sus auténticas particularidades, capacidades y sentimientos. Dos estereotipos muy comunes son los siguientes: Si algo es caro, seguramente es de buena calidad. Si alguien es político, indudablemente es corrupto.

Los estereotipos son más destructivos que constructivos. Una vez que un estereotipo se ha fijado en la mente, es muy difícil cambiarlo. La gente no le gusta cambiar su mente, una vez que le perciben de una forma se acabó. Por ello, cuídese de los estereotipos negativos, y aproveche los estereotipos “positivos.”

Los estereotipos son muy comunes en la política. De esta forma, se polariza y segmenta a los actores políticos en buenos o malos, oficialistas o independientes, corruptos, u honestos. En la política partidista es muy común escuchar los siguientes estereotipos: Un partido (y por consecuencias sus militantes) es moralista, conservador y clerical, el otro es corrupto y autoritario, mientras que el otro es violento, conflictivo y radical.

El buen político sabe navegar en el mundo de las generalizaciones y los estereotipos, transformando las debilidades en fortalezas, convirtiendo las derrotas en victorias. Trate de identificar los estereotipos más comunes y utilícelos en su favor. Los electores toman muchas de sus decisiones por percepciones de segunda mano, que provienen de familiares, amigos, compañeros de trabajo o de estudio. Los estereotipos dominan el campo de la política. Sepa identificarlos, conozca su proceso de formación y, lo más importante, logré que los estereotipos trabajen a favor de sus propósitos políticos.

 

 

La identidad

 

La identidad es el sello distintivo que diferencia a una persona de otra. Siempre hay dos tipos de identidades. La interna y la externa. La identidad interna implica el sí mismo, las posesiones físicas e intelectuales del individuo, el sentido que da a sus actos, percepciones, motivos e intenciones. La identidad externa, es la marca o el sello distintivo que se construye en su relación social.

En política, la edificación de identidades es algo muy importante, tan primordial como la construcción de imagen y de credibilidad. El elector instintivamente, como ser gregario, siempre se identifica con alguien, genera filias o fobias, simpatías o antipatías. Se identifica con usted por una serie de factores, tal como se identifica el aficionado por su equipo favorito de fútbol, dependiendo de su coincidencia geográfica, racial, ideológica, política o de genero.

La formación de identidades es un proceso natural propio de los seres humanos, que se debe estudiar a profundidad. El elector se puede convertir en un seguidor suyo, en un “fanático,” en un apoyar de sus ideas y propuestas siempre y cuando se identifique con usted, con su causa, sus objetivos o sus métodos.

Todo gran político debe aspirar a formarse una identidad propia e independiente, con un fuerte sentido ético que lo diferencie de los demás y que le genere simpatía por parte de los electores. Una identidad que le facilite el posicionamiento y le genere condiciones para ganar procesos electorales.

Si usted no tiene la capacidad de formarse una identidad propia, seguramente no logrará trascender en el mundo de la política. Atrévase a hacerlo y goce de sus beneficios.

 

 

La comunicación

 

La mercadotecnia es el proceso de comunicar imágenes, ideas, sensaciones y emociones. Sin comunicación no es posible hablar de mercadotecnia, ya que la comunicación se constituye como la piedra angular de la disciplina y es la base del éxito electoral.

La comunicación siempre ha jugado un papel muy importante en la política. De hecho, la política es, en esencia, comunicación. Un político con escasas habilidades para comunicarse es un pobre político. En cambio, un político diestro en el arte de la oratoria y la argumentación discursiva siempre será reconocido y aceptado socialmente.

El elector es un gran consumidor. La democracia no sólo ha posibilitado la edificación de los mercados electorales, sino también la construcción del consumidor político. Los electores son sus clientes que tiene que atender y también entretener mediante adecuadas estrategias de comunicación. Nunca olvide que la política también es consumo y entretenimiento.

El  político debe usar la comunicación como instrumento orientado a generar legitimidad y difundir  información útil hacia los electores. La comunicación  permite mantener informada a la sociedad sobre los logros, avances, problemas y planes de un político.

La política en la era contemporánea es, en esencia, mediática. Es decir, está sujeta a una serie de mediaciones a través de instrumentos tecnológico como la radio, la televisión o la computadora. Es, en esencia, video política. Por ello, todo buen político debe estar preparado para enfrentar exitosamente a los medios de comunicación y poder sacar ventaja de los avances de la era mediática. En este orden de ideas,  es importante que todo político se prepare y maneje con propiedad el arte de “enfrentar” a los medios de comunicación. Lea y asista a cursos sobre media training, construcción de imagen y locución. Los resultados serán, sin duda, muy satisfactorios.

Todo político debe tener muy en claro sus objetivos comunicacionales y utilizar diversos medios para transmitirlos. La televisión y la radio le permiten amplitud, el contacto directo profundidad y cercanía.

Ante las cámaras de televisión, es importante sonreír, cuidar sus gesticulaciones y, sobre todo,  atender su imagen. Recuerde siempre, un  buen político es un gran comunicador.

 

 

Comentarios finales

 

En la época moderna, la política es el arte de persuadir y construir mayorías electorales estables. Un político no nace ni tampoco se hace. Un buen político se forma, se educa, se construye. El marketing político proporciona una serie de herramientas, técnicas, estrategias y conocimientos útiles para el hombre político, contribuyendo en su formación y mejoramiento.

La mercadotecnia comprende además la elaboración de planes estratégicos orientados a alcanzar las metas políticas, dar rumbo y dirección a los esfuerzos colectivos y, sobre todo,  cohesionar y dirigir  equipos de trabajo. La mercadotecnia también implica la segmentación de mercados para definir estrategias claras y precisas destinadas a persuadir a nichos específicos, ahorrando recursos y, sobre todo, orientando esfuerzos para maximizar resultados.

El marketing es una guerra de percepciones que se libra entre diferentes candidatos y partidos  por la conquista de la voluntad de los electores.  Es también una lucha por manipular las percepciones y mentes de los ciudadanos, en la que los tiempos y las estrategias comunicacionales son muy importantes. Trate siempre de ser el primero en la mente de los electores, ya que esto es una buena estrategia de mercadotecnia.

El político moderno debe ser sincero y cercano a la sociedad, dejando atrás  los ritos protocolarios innecesarios. Recuerde que la  sinceridad desarma. Toda afirmación negativa que haga sobre si mismo es aceptada instantáneamente como una verdad. Por ello, cuando sea necesario, reconozca algo negativo sobre si mismo (sea autocrítico) y luego conviértalo en positivo.

Los principios aquí señalados son validos también para los gobernantes. Sin embargo, si usted es parte de la oposición, no se preocupe. Recuerde que la política es una rueda de la fortuna que gira y cambia constantemente. En la fortaleza hay debilidad, pero también en la debilidad hay fortaleza. Esté alerta, ya que la división siempre acechará a los poderosos. Como político moderno, busque un atributo opuesto al gobernante y posesiónese de él. Recuerde siempre, el marketing político es un juego disputado en la mente del elector. Quien gana este juego, triunfa en la política.

 

 

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