Este libro tiene un propósito muy simple y significativo a la vez: revalorar, en su justa dimensión, tanto la vida como la aportación cuentística del escritor y periodista Edmundo Valadés, y restituir las principales luces de su pensamiento sobre el ejercicio literario y los senderos vivenciales.

Porque lo que aquí se cocina, empieza desde las lecturas infantiles del autor de La muerte tiene permiso, que “fueron germinando en él un dominio de la palabra”, y se continúa con su trayecto vital y con su obra que fue “parca, pero con alma, arte y vida”.

Y luego está su pensamiento literario y vivencial que Omar Raúl Martínez recoge de las experiencias del creador de la revista El Cuento: la angustia de escribir, el placer de la lectura, el dilema del estilo propio, la necesidad de ejercer un oficio que reconocemos como maldito, el vía crucis de publicar…

Finalmente, el autor cierra el ciclo valadesiano con algunas reflexiones de Edmundo sobre el círculo vital humano porque, según él, “un deber del hombre es prepararse para no morir”, y remata diciendo: “he vuelto a nacer y sé que la vida es de todos y que todos debemos vivirla y que nada debemos acumular más que alegría. Que sólo debemos acumular instantes como el de esta tarde invernal, y el impulso de caminar, sin otra búsqueda que la de vivir”.

La presente obra tiene un propósito muy simple y significativo a la vez: revalorar, en su justa dimensión, tanto la vida como la aportación cuentística del escritor y periodista Edmundo Valadés, y restituir las principales luces de su pensamiento sobre el ejercicio literario y los senderos vivenciales.

Porque lo que aquí se cocina, empieza desde las lecturas infantiles del autor de La muerte tiene permiso, que “fueron germinando en él un dominio de la palabra”, y se continúa con su trayecto vital y con su obra que fue “parca, pero con alma, arte y vida”.

Y luego está su pensamiento literario y vivencial que Omar Raúl Martínez recoge de las experiencias del creador de la revista El Cuento: la angustia de escribir, el placer de la lectura, el dilema del estilo propio, la necesidad de ejercer un oficio que reconocemos como maldito, el vía crucis de publicar…

Finalmente el autor cierra el ciclo valadesiano con algunas reflexiones de Edmundo sobre el círculo vital humano porque, según él, “un deber del hombre es prepararse para no morir”, y remata diciendo: “he vuelto a nacer y sé que la vida es de todos y que todos debemos vivirla y que nada debemos acumular más que alegría. Que sólo debemos acumular instantes como el de esta tarde invernal, y el impulso de caminar, sin otra búsqueda que la de vivir”.

Descargar el libro completo en pdf (gratuito).

  • Facebook
  • Twitter

Enlaces