Escenario ostensiblemente desolador

Por Omar Raúl Martínez

La crisis económica global arrastra irremediablemente a toda la industria mediática y hace crujir los cimientos del sector más vulnerable: los impresos.
No parece haber distingos en la ola recesiva iniciada desde el primer semestre de 2008: Newsweek, uno de los semanarios más influyentes del mundo, despidió a más de 100 personas y redujo el número de sus páginas, pues la empresa que lo edita, The Washington Post, anunció un desplome de sus ganancias del 86% en el tercer trimestre del año; la empresa editora de Chicago Tribune y Los Angeles Times en diciembre estaba en riesgo de quiebra; The McClatchy Company, tercer cadena de periódicos más grande de Estados Unidos, puso en venta a The Miami Herald y su versión en español debido a una contracción en sus ingresos publicitarios (adeuda dos mil millones de dólares); la división financiera de NBC Universal despediría a 80 empleados; la agencia Reuters notificó en mayo el despido de 140 periodistas; el grupo de prensa Hearst Corporation anunció el recorte de personal del periódico San Francisco Chronicle para evitar el cierre del principal diario de California; The Christian Sciencie Monitor, con sede en Boston, informó que para bajar costos de producción suspenderá su edicion en papel, y a partir de 2009 sólo aparecerá en Internet…
Tampoco escapan del vendaval financiero los periódicos europeos: ante la caída publicitaria, en España no se han hecho esperar los recortes de personal y algunas empresas han solicitado al gobierno de Rodríguez Zapatero sean incluidas en un rescate financiero; Liberation fue adquirido por el banquero Edouard de Rothschild; el empresario mexicano Carlos Slim compró, en mayo pasado, acciones equivalentes al 1% del diario británico The Independent, pero pronto podría aumentar su participación (el mismo empresario en septiembre adquirió 6.4% de las acciones de la empresa editorial New York Times Company).

Marea expansiva
El alto costo de los insumos, la baja publicitaria, la reducción en la venta de ejemplares y la migración de lectores a la oferta periodística en Internet han propiciado el desplome de la industria de los medios impresos en todo el mundo. Y México no puede sustraerse de esa dura realidad.
En la marea expansiva a nivel nacional durante 2008 y cuyos coletazos han impactado en 2009, se cuentan varios casos. El Centro, periódico editado por el Grupo Notmusa, bajó la cortina el 11 de octubre y no alcanzó a celebrar dos años de circulación. El 2 de diciembre tocó el turno a Palabra, diario editado por el Grupo Reforma en Saltillo desde 1997.
Durante la segunda quincena de diciembre, se cerró la venta de El Economista al empresario Jorge Nacer Gobera por 25 millones de dólares. El nuevo director encabeza el Grupo ICEL, empresa educativa creada en 1990 que imparte el bachillerato técnico y la formación universitaria en el Distrito Federal y el Estado de México, y se le asocia en algunos proyectos con Televisión Azteca.
Tras innumerables avatares, y luego de cinco años de circulación, a Diario Monitor se le impuso la lápida definitiva el pasado 13 de febrero. A las circunstancias de la crisis económica, en el caso del rotativo de José Gutiérrez Vivó se añadió su confrontación con Grupo Radio Centro, lo cual terminó por desgastar la actividad de su consorcio que integraba dos estaciones de radio, un noticiario de TV y el diario hoy desaparecido.
Aunque no se ha confirmado nada, según Jenaro Villamil en Proceso, debido a problemas de liquidez, El Financiero podría ser adquirido por empresarios mexiquenses dueños de la Universidad ICEL, los mismos hermanos ahora propietarios de El Economista.
Con el amanecer de mayo pasado, el periódico El Universal decidió cancelar, tras cuatro años y 210 números, la continuidad del espléndido suplemento cultural Confabulario como una vía de saneamiento financiero. A principios de 2009 también dejó de aparecer el suplemento sobre libros Hoja por hoja que circulaba encartado en diversos diarios del país, entre ellos el periódico Reforma.
Si bien no lo han hecho manifiesto, hoy día se habla de posibles recortes y medidas de austeridad en empresas tales como Grupo Imagen (Excelsior), Grupo Milenio, Grupo Reforma, El Universal, el consorcio encabezado por el diario El Imparcial, entre otros.
El escenario de los medios impresos mexicanos, pues, se mira ostensiblemente desolador.
Entre los caminos inmediatos que se avizoran para 2009 están el probable arrinconamiento de la independencia editorial, los reajustes internos del equipo de producción, el cambio en la periodicidad o en el diseño, la reducción en el número de páginas o en el tiraje, el recorte de horarios o ingresos salariales, y la venta o absorción por parte de empresas financieramente más fuertes. Tales medidas de emergencia podrían funcionar sólo si la publicidad y el número de lectores no se reducen más. La tarea, por tanto, no se advierte nada fácil.

Fuentes
Bitácora en Linea: http://ruedadelafortuna.word press.com, del 15 de octubre de 2008, y del 7 de enero de 2009.
Revista Mexicana de Comunicación en su versión digital (www.mexicanadecomunicacion.com.mx). Véanse los artículos de Francisco Vidal y el Boletín RMC.
Proceso 1682, 25 de enero de 2009.
La Jornada, 30 de octubre de 2008 y del 8 de diciembre de 2008.
El Financiero, 9 de diciembre de 2008.

(Libreta de Apuntes RMC # 115).

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