Por: Ricardo Salazar


Javier Darío Restrepo es el espíritu crítico del periodismo, una voz de conciencia a la que los periodistas recurrimos de manera constante. Sus libros son oro molido, al igual que sus palabras. Platicar con él es edificante porque siempre obliga a un ejercicio de autocrítica, a una revisión necesaria de lo que hacemos quienes nos dedicamos a esto de informar. Su presente visita a Guadalajara no ha sido la excepción; en dos entrevistas y en una charla con la redacción de Público nos ha dejado un gran cúmulo de enseñanzas y reflexiones, de las cuales me permito rescatar diez.

1.- No regalar el trabajo. La tendencia de los medios de comunicación es contratar personal que haga más trabajo por menos dinero, maquiladores de notas que dice Darío Restrepo, no son periodistas, porque los periodistas no se conforman con contar, deben explicarse y explicar. Es un trabajo de inteligencia que debe ser lo suficientemente remunerado para que el periodista tenga satisfechas sus necesidades mínimas; no se puede hacer periodismo de calidad, si se está pensando en qué darle de comer a la familia o cómo subsistir la quincena.

2.- No ser idiotas útiles. El periodista debe pararse a reflexionar sobre el sentido de la información y a quienes está sirviendo. Debe imponerse la lógica de servicio a su comunidad y no la del servicio a los poderosos, y por poderosos se refiere a gobernantes y a grupos delictivos que usan a los medios para comunicar sus mensajes. Para ello siempre es útil, preguntarse para qué informo lo que informo y qué bien común le significa a la sociedad.

3.- Que se imponga la lógica del servicio. La lógica del departamento de ventas de un medio de comunicación debe estar supeditada a la de la redacción. Los medios no se venden por sus anuncios, se venden por su credibilidad, y esa se consigue publicando información de interés público. Entre más información de calidad publique, más anunciantes habrá queriendo anunciarse en el medio que las publica y esas ganancias servirán para seguir informando con calidad. El principio y fin de los medios debe ser el lector o la audiencia.

4.- Hacer un uso correcto del lenguaje. Al igual que no se puede confiar en un cirujano que no sepa utilizar un bisturí, no se puede confiar en un periodista que no sabe utilizar la materia prima de su trabajo: el lenguaje. Los periódicos pierden credibilidad más que por publicar mentiras, por no poner cuidado en lo que publican y hacerlo con faltas de ortografía y de sintaxis.

5.- No permitir el secuestro del lenguaje. En tiempos violentos como los que vive México hay un secuestro de las palabras y si los medios lo permiten, sirven a la lógica de los perversos y los delincuentes. Cuando se llama Ejecución a un asesinato se le da legitimidad y se le quita la carga delictiva que supone. Cuando se llama rehén o prisionero de guerra a un secuestrado también se atenúa el hecho, con lo que ganan esos a quienes convienen el eufemismo que suaviza.

6.- No alimentar el miedo. Al publicar noticias sobre violencia se puede abonar a que permeé el ambiente del miedo. Presentar hechos crudos y duros, sólo por contarlos, sin explicarlos no le aporta nada a la sociedad. Se debe procurar que la información se valga de contexto para ser entendida y que al publicarse produzca cambios.

7.- Trabajar unidos. El gran momento de los medios en Colombia, se dio cuando todos publicaron el mismo día, las mismas noticias, con el mismo diseño en lo referente al narcotráfico. El mismo texto en todos los periódicos, sin firma y con la intención de desentrañar el fenómeno, explicando su contexto y sus repercusiones y no sólo reproduciendo los hechos. En México hace falta un gran acuerdo entre todos los medios para dejar a un lado los egos y trabajar juntos en pos de la cultura de la paz.

8.- Contener el hambre de escándalo. Los medios tienen una afición por denunciar y develar escándalos, van detrás de aquello que huele a exclusiva y se presume como un trofeo frente a la competencia. Se olvida que publicar un escándalo, opaca al escándalo anterior, y publicar un tercer escándalo opaca a los dos anteriores. Se debe esperar a que la información produzca cambios.

9.- Tener agenda propia. Un medio sin agenda se vuelve un simple repetidor, un borrego que dice lo mismo que los demás. Un medio que sólo cubre ruedas de prensa o declaraciones de banquetas no sirve de nada. Un medio funciona en la medida en que es capaz de explicar lo que está pasando y hacerlo entender al lector o audiencia. El medio o el periodista deben saber contar como nadie la información propia.

10.- El periodismo debe pasar por la inteligencia. Hacer periodismo de calidad obliga a la reflexión crítica. Debe dejarse de lado la reacción instintiva, el periodismo es algo mucho más serio y mucho más importante, es una tarea de la inteligencia. No debe estar gobernado por los sentidos, sino por la inteligencia. En ese sentido se debe ver al lector o audiencia como un ser inteligente y no apelar a sus sentidos instintivos. Más que causar emociones, debemos buscar que quien nos lee, ve o escucha, piense.

No sé a ustedes, pero a mí estas ideas me han provocado un poco de comezón; son piedras en el zapato que nos obligan a revisar lo que estamos haciendo y las razones por las que nos dedicamos a ésta que, también dice Restrepo, es una profesión hermosa, porque siempre es distinta. Son también, los aspectos mínimos que ustedes como lectores le deben exigir a un medio.

* Tomado de Milenio en la siguiente dirección electrónica: http://impreso.milenio.com/node/8874199

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